jueves 27 de enero de 2011

4 de octubre



Fue sólo un golpe cruel. Ella se puso las alitas.
Yo, sin palabras, aullo a luna sin entender.

("Fue terrible aquel año" -Ismael Serrano- La traición)

viernes 3 de septiembre de 2010

Final de invierno


Hacia una semana que la lluvia no dejaba de golpear furiosa contra las ventanas, de ahogarlo todo.
Ella me miraba aburrida de tanto encierro; yo pensaba si me podría sacar este piyama de forma natural, o si los cirujanos deberían amputarlo.
Me ladró pidiendo una solución al tedio.
Miré otra vez la calle convertida en un río sin nombres.
Pensar en construir un arca no tenía sentido, jamás conseguiría tantas parejas de animales. Estábamos solas en esto.
-Salgamos a nadar- le dije, mientras me ponía un salvavidas que había quedado olvidado en el perchero.

sábado 22 de mayo de 2010

Lobos feroces


Junto a la barra, casi en penumbras, se acodan los lobos feroces reluciendo sus blancos dientes puntiagudos. Siempre aferrados a su whisky o a una copa de alcohol, miran pasar la noche vacía.
Ya saben que no hay mucho que cazar; abuelitas con sabor a nuevo perfume importado o cansadas lobas con camperas de corderito.
Aúllan rompiendo corazones y sueñan con lunas mejores, con la ternura que perdieron.
Caperucita ya no sale en las noches, no busca respuesta en las estrellas, ni la suerte de un cometa fugaz.

miércoles 28 de abril de 2010

Fosforito


Otra vez lo inundaba el zumbido.
Me va a quemar la cabeza -decía- Me voy a quedar sordo.
Y subía el volumen de la radio para oír los policiales.
No era tan así.
Escuchaba a los amigos, a los padres, a los hijos, a los compañeros de oficina. Todas las voces se colaban por su cabeza y lo confundían.
El zumbido era cada vez mayor y lo aterraba.
Yo podía oírlo en sus silencios.
Era su deseo, pero no tenía el valor para escucharse él.

jueves 8 de abril de 2010

El rey


Era como todos los hombres, así de especial, así de particular.
No entendía el origen de su sufrimiento, ni llegaba a rozarlo con su pensamiento. Buscaba en los astros, en las constelaciones más lejanas.
Su maldición, no distaba de la del resto de ellos.
Cual rey Midas, cada vez que tocaba una mujer, la convertía en su madre.

sábado 3 de abril de 2010

Un ratón blanco


Era su historia un gran queso lleno de enormes agujeros.
Cada día se ponía sus anteojos, y como sabio ratón, contaba y revisaba cada uno de ellos. Inventariaba una a una cada pérdida, cada dolor y cada pequeño fracaso (ya sabemos que ninguno es tan grande como el de no intentarlo).
La clasificación era lógica: amigos, amores, sueños, deseos; pero siempre se le enredaba algo material, un par de cds, dinero prestado o un cepillo de dientes preferido.
Los agujeros tienen distintos tamaños, distintas formas, pero todos cuentan, se decía.
Aquel día ella le pidió que se llevara todo para que no perdiera nada.
Y casi sin querer, le regaló con amor, otro hermoso agujero para contemplar.

viernes 2 de abril de 2010

El juego



La vida siempre ha buscado las mil formas para sorprenderme.
Y no voy a negar que lo haya logrado muchas veces. Golpes en plena cara, vientos que apenas despeinan, o lluvias de alegría que caen con pleno sol.
Con los años, este juego se había convertido en algo personal.
Por un lado, tantos dolores y desilusiones me habían empezado a insensibilizar; por otro escudriñaba cada destello en las sombras, cada silencio en los truenos.
Cuanto más fuerte golpeaba, más relajaba mi cuerpo siguiendo el movimiento de la ola; cuanto más furiosa la tormenta más enterraba mis sueños y mis raíces para no ser arrastrada.
Mis reflejos, justamente con la edad, se habían ido agudizando hasta poder escuchar el mínimo soplo en el universo.

Aquella noche, volvió a intentar sin suerte una broma pesada.
A pesar de las luces y la ensordecedora música cuando quedé sola cerca de la barra, lo sentí llegar.
A mis espaldas, tímidamente me sonreía un futuro.