lunes, 19 de agosto de 2013

Eternidad


sábado, 6 de octubre de 2012

Fuenteovejuna






















¡Fuimos nosotros, Señor!
Gritaron al unísono con encendido orgullo.

jueves, 21 de junio de 2012

Culpable




El me interrumpe cuando trato de explicar mis sentimientos y lo dice acusándome. - Pero vos sos feliz.- casi indignado, frunciendo el seño, llanamente me desautoriza.
Me callo porque soy consciente que no se pueden comparar dolores, que el sufrir no es un valor en sí mismo; que es la consecuencia de actos y elecciones humanas, o a veces del azar.
Tal vez, porque me doy cuenta que es ciego, incapaz de ver mis cicatrices. Ni las pequeñas que genera, ni la que tiene diecisiete centímetros de largo y un universo que se expande de profundidad.
Y a pesar del dolor, guardo silencio porque no puedo dejar de darle la razón.
Es mi culpa, cada día, elegir ser feliz.

jueves, 14 de junio de 2012

Casandra


Parada junto a la ventana ve acercarse las señales de la tormenta,
de nubes apocalípticas, del fin del mundo.
Las primeras gotas del final le caen en los ojos erosionando
su rostro.
Sabe que al paraíso sólo entran quienes pueden amar y se despide
de los que amó.

viernes, 18 de mayo de 2012

El sorteo



Estábamos jugando todas en la misma habitación cuando la puerta se abrió y mi tía nos anunció que había hablado por teléfono. Teníamos nuevos planes.
-Prepárense que nos vamos a la quinta del abuelo, a pasar la tarde- y se encaminó a la cocina donde prepararía las viandas.

Mi prima mayor decidió hacerse cargo del orden y agregó.
-No podemos ir todas.- Le gustaba sentirse la que encabezaba al grupo.- Una se tiene que volver a su casa.- y se dirigió a mí, casi en forma directa.

Miré el grupo, y la cuenta era fácil, las tres hermanas iban con su madre. Sólo faltaba decidir entre la amiga de mi prima, llamémosla María, y yo.

Sin dejarnos reaccionar, mi prima tomó una lapicera y un papel.
-Vamos a dejar que la suerte decida. Lo vamos a sortear.-
Escribió en dos papelitos y los puso dentro de una bolsita transparente. Llamó a la menor de sus hermanas y le hizo sacar uno de ellos.
Realmente demostraba tal interés por la transparencia, que rompió en papel restante bajo la consigna de no dejar ninguna duda al respecto.

Abrió el papel elegido y lo mostró a todas para que pudiéramos leer: María, escrito con tinta azul.
Me miró verificando que hubiera entendido, y sonrió complice a su amiga.

Sin discutir, me levanté, saludé y caminé a mi casa llorando.
Claro que había entendido, yo no era la elegida. Me entristeció que no fuera el destino quien decidiera; los dos papelitos tenían el mismo nombre; nunca el mío.

jueves, 17 de mayo de 2012

Escenas de amor

Me encanta ese actor, tan varonil, bien afeitado, brillante, brilloso. La oscuridad acompaña; la música crea el clima romántico; y él, se acerca a sus labios.
CORTEN!! Grita el director, y la escena vuelve a empezar.

Él tan masculino, tan elegante. La oscuridad como terciopelo. Él se acerca lentamente con sus labios ardientes, siento que van a rozar los míos.
CORTEN!! Grita el director, y la escena vuelve a comenzar.

Él tan atractivo, tan sereno, tan Valentino. Enciende pasiones oscuras, se acerca a los labios de la rubia actriz; es un momento único.

Me llevo un puñado más de pochocho salado a la boca y me acomodo en la oscuridad helada del cine, para disfrutar la escena del beso.

NO!!!; y trato de gritar mientras mi garganta se cierra dejándome sin aire. Soy alérgica al maíz, recuerdo. Salto en la cama y me despierto con mal sabor.

Los sueños son tan reales, que las mejores partes terminan de pronto y el amor nunca llega.

domingo, 13 de mayo de 2012

Hermanos



Sábado de sol primaveral afuera. Voy y vengo en este castigo ingrato de limpiar la casa, como si fuera una penitencia semanal que los dioses han dejado.
Escucho un par de niños gritar. Me distraigo al verlos por la ventana en el patio de enfrente, corretearse alrededor de una casita de madera.
Están solos.
Me ataca la nostalgia de algo que no logro descifrar.
El más pequeño corre veloz mientras el mayor, que no pasa de los cinco años, intenta alcanzarlo. El sol golpea sobre sus rulos dorados generando ese halo de eternidad. Tal vez, sea ese el origen de este sentimiento, que me tiene expectante contra el vidrio.
En un tropezón traicionero, el menor cae, es atrapado y metido violentamente debajo de la casita. Entre llantos y golpes esta siendo enterrado, mientras la madre llega corriendo desde la cocina.
Desesperada toma al mayor por el brazo, alejándolo, arrancándolo y rescata a la desconsolada víctima que genera diluvios de lágrimas y sirenas de angustia.
¿Qué están haciendo? grita ella mirando al mayor. El niño intenta una sonrisa sin justificativo, dejando pasar el momento.
Me aparto de la ventana corriendo la cortina a mis espaldas.
Conozco la respuesta. Sólo juegan a Abel y Caín.
También tuve  un hermano.