viernes 3 de septiembre de 2010

Final de invierno


Hacia una semana que la lluvia no dejaba de golpear furiosa contra las ventanas, de ahogarlo todo.
Ella me miraba aburrida de tanto encierro; yo pensaba si me podría sacar este piyama de forma natural, o si los cirujanos deberían amputarlo.
Me ladró pidiendo una solución al tedio.
Miré otra vez la calle convertida en un río sin nombres.
Pensar en construir un arca no tenía sentido, jamás conseguiría tantas parejas de animales. Estábamos solas en esto.
-Salgamos a nadar- le dije, mientras me ponía un salvavidas que había quedado olvidado en el perchero.

1 comentarios:

mimi dijo...

Me gustó tanto...No pude menos que recordarla a Miqui y la imaginé bajo la lluvia celeste del jacarandá (como en la canción de María Elena) o corriendo y saltando bajo los copos de nieve en aquel mítico 9 de julio.
Siempre con nosotros, inolvidable.