jueves, 10 de septiembre de 2009

Sal en los labios


Mira fijamente el chop, lo acaricia lentamente acompañando una gota de sudor que resbala hacia la madera de la barra.
-El mar se fue...- toma un sorbo más -La cerveza me lo recuerda.
La espuma, el sabor amargo, el color... Siempre me deja con sed.
Me sirve generando una ola en mi copa. Imagino peces del pasado saltando en las burbujas. Lo miro a contraluz, con la fiesta desatada golpeando sus espaldas.
Debió decir “la mar”... Se fue “la mar”, me digo.
Miro mi reflejo en el espejo del fondo, mi imagen entre las botellas y las sombras. Palpo la llave en el bolsillo de mi chaleco. Aún está.
En algún lugar, un piano me espera.

(Referencia-ver "Azul verde"-entradas antiguas de la Parte clara)

1 comentarios:

Pugliesito dijo...

Siempre hay un mar esperándonos en algún reflejo. Puede ser una huella de lluvia, una gota de rocío o una lágrima. Quizás, por distante que se encuentre de nosotros, guardamos su recuerdo en esos espacios transparentes del alma, donde aún podemos ser algo felices.
Qué bello lo que has escrito y dibujado, el color de las palabras y el encuentro de las formas con el espíritu que encierran.
No puedo sino desearte la cálida plenitud de un piano donde, al deslizar tus dedos sobre las teclas,aparezcan como por arte de magia todas esas alegrías que, desde tu Arte, irán manifestándose día a día.
Mi más afectuosa felicitación y cariño.
Pugliesito