miércoles, 1 de octubre de 2008

Teneme miedo...


Fue a los nueve años que descubrí la diferencia entre el arte, la realidad y la mentira.
En ese mismo momento también supe lo que era ser incomprendida; mis compañeritos ya nunca volvieron a mirarme igual.
En el verano, a escondidas había leído Crónicas Marcianas (ni pienso aclarar que es un libro de Ray Bradbury), ya que mi madre se había tomado la molestia de negárselo a mi hermano, ocho años mayor.
De más esta decir que, había disfrutado no sólo el placer de lo prohibido sino que también, la entrada a otros mundos. Mundos llenos de todo tipo de seres imaginarios, aventuras entre cielos lejanos, pero por sobre todo, había bañado mi vida de rojo, soñando con un planeta por habitar.
Así fue que, en pleno otoño, sentada sobre un pupitre del cuarto grado, comencé a narrar para aquellos niños las más extrañas historias que comenzaban con un…
… cada noche vienen a buscarme en su nave, y me llevan con ellos…

En realidad, dudo haber podido explayarme en más de un relato, ya que con cara aterrada se comenzaron a apartar, señalándome con sus dedos y repitiendo…
-Estás loca…
Mi desconcierto fue mayor que su temor. Con asombro descubrí que me creían, eso que para mí era sólo un invento, un juego imaginario de palabras y colores.
Me ha llevado muchos años salir de ese momento. Aún hoy, muchas veces escucho a mis espaldas algún “está loca”, o a los más ingenuos decirme ¿En serio te pasó eso?

2 comentarios:

Luna dijo...

La frontera entre la mentira y la fantasía es tan pero tan estrecha e imperceptible que no me extraña que hayan tenido esas reacciones:
Unos creían que era realidad y temían por la situación
Otros pensaban que estabas mintiendo y temían por tu equilibrio mental.
A nadie se le ocurriría pensar que una historia fantástica y maravillosa puede salir de otro lugar que no sea un libro, la tele, una peli, como por ejemplo de labios de quien nos acompaña y comparte con nosotros el día a día.
Qué loco no?

Magli dijo...

Sí, me dió mucho miedo pero sabés de qué?, seguro lo imaginás...
De todos aquellos que no pueden "ver" más allá de sus narices y son incapaces de disfrutar de cada gota de vida.
La niña de inmensos ojos contaba...La mujer de hoy mira a su alrededor pero ya no espera la sorpresa, ni dientes congelados por el terror,ni bellas palabras, solo un abrazo, una voz que suavemente le diga : estoy aquí,contáme, yo también tengo miedo.
magli